Además de ser el título de mi primer libro.
Creo que es un muy buen inicio para continuar con las reflexiones de la semana pasada. ¿Recuerdas que te hablaba de que a veces me siento como si estuviera sobrio en un mundo de borrachos?
Es que en realidad, me siento así.
Para mí, soy una persona sensata, un vividor lúcido que sabe lo que quiere y no acepta otra cosa.
Pero probablemente, para la mayoría soy solo un tío raro. Independientemente de lo que piensen los demás, probablemente seré un tío un raro que quiere una vida en la que:
- Pueda viajar cuando quiera (y viaje 3-4 meses al año de distinta forma).
- Pase el invierno en Países tropicales.
- Resida en Costa Rica.
- Tenga una propiedad para la comunidad en Costa Rica y otra en Catalunya.
- Viaje con sus amigos varias veces al año.
- Haga deporte a diario.
- Esté en contacto con la naturaleza.
- Gane 100.000 dólares al año y siga queriendo crecer.
- Trabaje con el horario que quiera.
- Gestione y decida sus propios proyectos.
Todo esto , para mí, es innegociable.
A eso me refería la semana pasada en vivir sobrio en un mundo de borrachos. En que la mayoría de las personas que he conocido ni siquiera se plantean una vida así.
A la mayoría les parece imposible, no saben por dónde arrancar y empiezan a buscar excusas.
Evidentemente, mis metas actuales son el cúmulo de la experiencia y del trabajo de años, de lograr otras metas más modestas que me permitían objetivos más sencillos.
Pero, si ahora mismo tengo que definir la vida que yo quiero. Es la que acabo de compartir unas líneas más arriba.
Y para compartir la vida, no busco a otros que quieran hacer lo mismo que yo. Para nada. Estos sueños son míos y míos se quedan. Ya cambiarán con el tiempo.
Lo que sí que busco es a otros sobrios entre borrachos, personas despiertas que tengan sus sueños y no se dediquen a otra cosa que a vivirlos. Independientemente de lo que los demás (borrachos y necios) les puedan decir, aconsejar o criticar.
Puede parecer que no, pero ahí fuera hay muchos despiertos creando realidades propias y trazando caminos por los que, a priori, no había sendero.
Ahora, mis amigos son este tipo de personas. Y mi vida se enriquece cada vez que me junto con ellos. Que, además, es bastante a menudo.
Si tú también quieres rodearte de gente despierta, te aconsejo que te pases por Cal Lliure. Ahora, además, puedes hacerlo gratis hasta finales de septiembre. Apúntate aquí.
«La libertad no se persigue, se construye.
El primer paso hacia la libertad es saberte capaz de ella,
el segundo, no aceptar otra cosa.»
Un abrazo,
Carles.
PD: En Julio en Cal Lliure hay algún hueco, pero tenemos bastante espacio para agosto y septiembre (porque abrimos nuevas fechas la semana pasada). Si te apetece conocernos y compartir, me encontrarás en La Ràpita, Tarragona. Te invito a mi casa, aquí.
PD2: No te pierdas el episodio 420 del podcast Nómada Digital en el que te cuento Cómo consigo la vida que yo quiero.
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