Cada vez que entro en las redes sociales, veo cientos de anuncios casi iguales: cómo ganar clientes de alto valor, cómo ser coach holístico o cómo vivir sin trabajar, generar negocios online… Esto está saturado de gente con recetas mágicas para todo que te ofrecen un webinar gratuito que te solucionará la vida.

De hecho, la idea de escribir este post viene de un anuncio que acabo de ver en el que se asegura: “vivir en abundancia con una profesión de coach o terapia holística”. No quiero poner en duda la veracidad del anuncio. Pues no tengo ni idea de si gracias a su contenido voy a vivir en abundancia siendo terapeuta holístico, quizás me estoy perdiendo una grandísima oportunidad y no lo sé.
La reacción que me causan los anuncios
Mi punto es que estos anuncios me causan repulsión (que no desprecio). Cuando veo un anuncio así, mi mente automáticamente piensa: “otro intentando vender alguna estupidez” o “uno más tratando de cazar insensatos”.
Pero al momento recapacito y pienso: “Si es normal, yo mismo estoy haciendo publicidad en Facebook para vender cursos”. Y justo en ese momento es cuando entro en mis contradicciones internas: Que si estoy alimentando a la bestia, que si en realidad el problema de estos anuncios es que prometen cosas pero yo vendo de manera honesta… No sé, al final no llego a muchas conclusiones.
Mis contradicciones
De hecho, si soy muy sincero conmigo mismo, trato de mirar hacia otro lado con mi publicidad en las redes sociales, porque no me gusta. Lo delego a Yan Vispo, un buen colaborador y compañero en varios proyectos que es quien se encarga de las redes sociales, y quien me mete presión para que venda.
No tengo ni idea la de veces que me ha dicho: “Tienes que hacer un webinar automatizado para disparar las ventas, un training gratuito…” Se me gira un tanto el estómago al pensar en ponerme a eso -él lo sabe, y lo respeta bastante-. De todas formas, se encarga de mi publicidad de manera bastante libre, de hecho alguna vez veo alguno de mis anuncios y flipo, yo no me vendería así. Pero como funciona, me callo. Eso sí, nunca cruzo ninguna línea que no me parezca ética ni hago promesas de ningún tipo.
En realidad, hacer promesas no me gusta nada, generar unas expectativas desproporcionadas no me parece razonable: “factura 6 cifras, vive en la abundancia, gana miles…” son todo promesas que su autor no debería hacer, porque no puede asegurarlo.

¿Cómo diferenciarse para no parecer un vendehúmos más?
Esta es mi pregunta clave: yo trato de hacer las cosas diferente, a mi manera, no prometer nada, enseñar mediante el ejemplo, poder mostrar lo que he hecho antes de vender nada, demostrar resultados… Me pregunto si los vendehúmos piensan lo mismo, o si realmente son conscientes de que sencillamente quieren vender y les da igual engañar. ¿Realmente piensan que pueden asegurar con su curso que vas a vivir en la abundancia o facturarás seis cifras?
Creo que en este tiempo -años ya- he logrado crecer hasta donde estoy ahora siendo siempre honesto con mi audiencia, sin generar grandes expectativas y transmitiendo transparencia. Sin hacer promesas falsas.
Vendo cursos, hago mentorías y consultorías, enseño sobre negocios online o venta de imágenes. Pero lo hago desde una experiencia propia y sin prometer extravagancias: “yo he logrado esto trabajando así, te enseño cómo y tú valorarás si te interesa o no.” De hecho, estoy seguro que hay cientos de maneras diferentes de conseguir los mismos resultados que he tenido yo y superarlos con creces. Me parece algo natural explicar las cosas como son y como las siento.

Cuando me confunden con un vendehúmos.
Muchas veces he sido confundido con un vendehúmos, más de las que me gustaría, casi siempre por personas que ni siquiera se han molestado a averiguar de qué va aquello de lo que hablo, haters vocacionales.
Al principio lo llevaba muy mal, daba explicaciones que caían en oídos sordos y entablaba discusiones sin sentido que nunca llegaban a ninguna conclusión. Más tarde tuve que acostumbrarme a ello, ignorar este tipo de mensajes es la mejor opción. Lo curioso es que cada vez recibo menos haters, a pesar de que mi audiencia ha aumentado considerablemente. Siguiendo principios de proporcionalidad, deberían de ser muchos más de los que son. Mejor así, quiero pensar que el mundo es un mejor lugar con cada vez menos odio.
Vuelvo al hilo que me conozco, ¿Cómo puedo hacer yo para diferenciarme de verdad de los que solo venden humo? Pues no tengo una respuesta clara a ello: mantenerme en mi línea, demostrar con el ejemplo, ser humilde, mostrar resultados y tratar de enseñar sin dar verdades absolutas. Supongo que los que son haters, van a seguir siéndolo, por mucho que les ponga delante un mensaje diferente u otro.

En algún momento, me gustaría dejar de hacer publicidad en las redes sociales. No me gusta del todo, preferiría que la gente me encontrara por recomendaciones, por búsqueda orgánica o porque me estén buscando. Pero supongo que, por el momento, parte fundamental de mi negocio está en seguir publicitándome en las RRSS, así que trataré de seguir haciéndolo lo mejor que sepa, sin falsas promesas ni jugando con los sentimientos de nadie.
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