Hoy quiero proponerte un ejercicio sencillo, pero poderoso.
Lo hice esta mañana mientras grababa un episodio del pódcast Nómada Digital y, sinceramente, me ha removido tanto que he decidido ponerlo por escrito… y ahora compartirlo contigo.
Imagina la mejor versión de ti.
La que se despierta cada día con energía, en su mejor forma física, que entrena, respira hondo y se alimenta de lo mejor, incluso cultivando parte de su comida.
Esa versión de ti que no se preocupa por el dinero, más allá de gestionarlo bien. Que ha creado algo con utilidad social, rodeado de personas con las mismas ganas de libertad.
Que escribe, viaja cuando le apetece y comparte la vida y proyectos con su compañera o compañero de camino.
Ese es el Carles del futuro.
La versión de mí mismo en la que quiero convertirme.
Pero, amigo, te voy a confesar algo que no siempre se cuenta:
Yo también me desvío de mi camino.
Procrastino. Tomo decisiones de mierda.
Y sí, me cuesta volver a encarrilarme.
Nos pasa a todos. La diferencia está en cuánto tiempo nos permitimos estar ahí.
De vez en cuando, sin previo aviso, me viene un clic interno. Esa voz que me dice:
“Dale caña, que ya casi lo tienes. Déjate de joder.”
Y entonces, todo cambia. Me convierto en una máquina de disciplina. Pase lo que pase, haga frío o calor, caigan bombas o diluvie, hago lo que me he propuesto.
Y ¿sabes qué?
Disfruto el proceso.
La disciplina no me supone un sacrificio. Al contrario, me hace sentir orgulloso de mis actos, de mis pensamientos, de la persona en la que me estoy convirtiendo.
¿Durará?
No lo sé.
Solo tengo una certeza: si cada día doy mi mejor versión, el futuro se encargará solo.
Ahora te lanzo la pregunta clave de este ejercicio:
¿Si sigues viviendo como hoy, en quién te vas a convertir?
Tu futuro no empieza mañana.
No se activa cuando “tengas tiempo”.
Se está construyendo AHORA MISMO.
Así que…
¿Qué elegiría ahora mismo tu “yo” futuro?
Hazle caso. Te prometo que no se equivoca.
Si te apetece contarme en qué versión de ti mismo estás trabajando, estaré encantado de leerte. Responde a este post o, si prefieres, pásate por el pódcast Nómada Digital y dale una escucha al episodio 361.
Recuerda:
La libertad no se persigue, se construye.
El primer paso hacia la libertad es saberte capaz de ella,
el segundo, no aceptar otra cosa.
Un abrazo,
Carles
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