Fomo o miedo a perderte algo

¿Alguna vez has tenido la sensación de que las cosas más interesantes de la vida no te están pasando a ti?

Este es un sentimiento con el que fácilmente podemos toparnos en cualquier momento de nuestra vida.

Sin embargo, si se vuelve repetitivo y constante, podríamos estar en presencia del síndrome FOMO.

FOMO es el acrónimo para Fear Of Missing Something, en español, “miedo a perderse algo”.

Es un fenómeno psicológico y social de la era moderna, ya que es provocado mediante la interacción con las nuevas tecnologías.

Las personas que lo padecen sufren de una constante ansiedad derivada de la necesidad de estar actualizados de todo lo que pasa en sus redes sociales, blogs, noticias etc…

En este sentido, sienten que no pueden perderse de ningún nuevo post, comentario o like, porque de lo contrario, los invade un sentimiento de vacío.

Como consecuencia, las personas que sufren de síndrome FOMO ven una fuerte disminución en su productividad, debido a que esta sintomatología les demanda el dedicar muchas horas de su tiempo a la pantalla del móvil.

Además de esto, se ven envueltos en fuertes cuadros ansiosos y depresivos, lo que conlleva a problemas de salud más complejos. 

El síndrome de FOMO también representa un peligro para la seguridad. La constante necesidad de estar actualizando las redes sociales puede llevar a las personas a ser imprudentes mientras conducen, caminan por las calles o manipulan objetos y máquinas que requieren de especial atención.

 

Vivir offline les genera una fuerte angustia, un sentimiento perpetuo de que el tren de la vida está pasando sin ellos a bordo; lo que los hace perderse y limitarse de las actividades reales.

Entonces, ¿cómo se le hace frente al síndrome FOMO? ¿Debo alejarme por completo de el mundo online? 

Intentemos darle respuesta a estas y otras preguntas.

 

Síntomas del FOMO

ausente

 

Lo primero que hay que hacer es aprender a identificar los síntomas de este síndrome.

Si bien ya es considerada una condición médica y que debe ser diagnosticada por profesionales, es fácil darnos cuenta si nosotros mismos o alguien cercano está padeciendo de FOMO.

  • Dedicar muchas horas a las redes sociales: Incluso cuando ya lo has visto todo, seguir actualizando constantemente el feed de Instagram, Facebook, Twitter o Tik Tok es un síntoma claro del síndrome de FOMO.
  • El aceptar cualquier tipo de invitación a eventos sociales, motivado únicamente por el sentimiento de vacío que conllevaría perdérselo, es un síntoma de que alguien sufre de FOMO.
  • Utilizar el teléfono la mayor parte de tu tiempo, incluso durante actividades que requieren de tu total atención, como por el ejemplo, al manejar, durante las comidas, en clases, en el trabajo, etc.
  • Perder la capacidad de vivir y disfrutar un momento real. Cuando las personas le dan más importancia a capturar una buena fotografía para las redes, en lugar de apreciar la situación que les rodea, es un indicativo de síndrome de FOMO.
  • Estar todo el tiempo esperando a que aparezcan nuevas notificaciones en el móvil. Incluso, hay personas que llegan a sentir que su teléfono vibra o suena, cuando realmente no es así.
  • Por lo general, las personas con síndrome de FOMO suelen estar de mal humor y experimentar episodios de ansiedad y depresión.

 

Posibles causas

 

Todos nosotros tenemos una identidad social que, de manera consciente o inconsciente, nos lleva a querer sentirnos aceptados.

No caben dudas de que somos seres sociales y, por consiguiente, tenemos la necesidad de formar parte de grupos en donde nos sintamos admirados y respetados.

El síndrome FOMO empieza a originarse cuando las redes sociales se convierten en un canal para mostrar y ver estilos de vida.

Y las personas, respondiendo a la necesidad de sentirse respetados y aceptados, empiezan una especie de “competencia” en sus propios grupos sociales, donde el objetivo es mostrar de qué manera su vida sobresale de la del resto en diversos ámbitos.

Con este contexto, es fácil entender porqué las redes sociales son capaces de generar en los consumidores la sensación de estar perdiéndose cosas.

Al estar expuestos a una infinita cantidad de material audiovisual, es lógico que se originen sentimientos de ansiedad, depresión y de estar “perdiéndose algo”.

Otra de las causas comunes que pueden llevar a las personas desarrollar FOMO es el aislamiento social.

Suele darse con frecuencia en personas que durante periodos largos de tiempo deben permanecer lejos del contacto físico con otros. 

Un ejemplo son aquellos que se reponen de una cirugía y deben guardar reposo durante el tiempo de recuperación.

Durante la pandemia de COVID-19 se ha visto un aumento significativo en los casos de síndrome de FOMO, derivados del aislamiento.

Así, queda claro que el FOMO está íntimamente relacionado con el mal uso de las redes sociales. Profundicemos un poco más en este tema:

 

Las RRSS y el FOMO

redes sociales

Las redes sociales son un portal infinito de material, en donde las personas suben fotos y vídeos de las actividades que están haciendo. 

Este hecho es el principal desencadenante del sentimiento de no estar viviendo la vida de una forma tan intensa como otros.

También, otra manera en que las redes sociales contribuyen con el FOMO es cuando se intenta abarcar y consumir todo el contenido disponible.

La cantidad de material es tal que se vuelve imposible ver cada foto, vídeo o comentario, lo que genera la sensación de perderse acontecimientos y, por lo tanto, de estar aislados.

El darle demasiada importancia a las RRSS termina por nublar la realidad. 

Al final, el síndrome FOMO lleva a que las personas presten más atención a la apariencia e imagen que comparten, que a la vida que están viviendo.

 

El FOMO en los jóvenes

 

Los estudios demuestran que el mayor porcentaje de personas que desarrollan síndrome FOMO se encuentran en un rango de edad entre 16 y 34 años.

El FOMO genera en esta población una distorsión cognitiva que conduce a la escasa capacidad de percibir la realidad.

Los jóvenes con FOMO borran la línea que separa la realidad de la ficción, reduciendo los hechos a únicamente lo que pueden ver desde la pantalla del móvil.

Resulta entendible que las personas en estas edades sean los principales afectados, debido a que han crecido y se han desarrollado a la par de las redes sociales.

Como dije antes, el FOMO es un problema de la sociedad moderna, aunque parte de la innata necesidad de sentirse aceptado y de destacar por encima del resto de miembros de tu grupo social.

Sin embargo, no son solo los jóvenes los que están propensas a sufrir este síndrome. Cualquier persona deprimida o inconforme con su vida es susceptible al FOMO.

 

Cómo puede evitarse el síndrome de FOMO

sindrome fomo

 

Contrario a lo que puedas pensar, alejarse de las RRSS no es una solución viable ni para evitar ni para sobreponerse al FOMO.

Negar que existen y que forman parte ineludible del mundo del hoy es simplemente seguir negando la realidad.

En lugar de eso, el primer paso para evitar el FOMO es aprender a utilizar de manera consciente todas las redes sociales.

Para esto, es importante mantener claros cuáles son los límites de la realidad. Y sobre todas las cosas, las personas deben entender que todo lo que se ve en las redes sociales no es un reflejo fiel y exacto de la cotidianidad.

Un esfuerzo bastante útil a la hora de hacer frente al FOMO es priorizar el contacto humano

Debemos enseñarles a los niños que los sentimientos y emociones no se comparten a través de una pantalla, sino interactuando directamente con nuestros semejantes.

A medida que seamos capaces de desarrollar e inculcar valores y experiencias de vida basándonos en la interacción, estaremos dibujando una línea clara y fuerte entre la realidad y la ficción.

Siempre y cuando logremos nutrir nuestro cuerpo, mente y espíritu con enriquecedoras experiencias humanas, no tendremos la necesidad de llenar vacíos mediante entornos virtuales y alejados de la realidad.

De esta forma, podemos sugerir los siguientes tips para evitar padecer de síndrome FOMO:

 

  • Dedícate a vivir los momento sin tener la necesidad de compartirlos. Esto no quiere decir que no hagas más publicaciones, pero la intención detrás de cualquier acto debe ser vivir la experiencia y no publicarla.
  • Prioriza a las personas que te rodean, en lugar de aquellas a las que solo ves a través de las redes sociales. Las RRSS son un arma de doble filo, porque tienen la capacidad de acercarte a quienes están geográficamente distantes; pero también pueden alejarte de quien tienes justo en frente.
  • Evita el uso excesivo del móvil, laptop, tablet o cualquier otro dispositivo que te dé acceso a las redes. Aprende a valorar otro tipo de actividades, como leer libros, ver películas, practicar algún deporte, etc.

 

Y siempre recuerda que, de ser necesario, el FOMO debe ser tratado por un profesional.

El primer paso es reconocer el problema para posteriormente afrontarlo.

Al ponerle un nombre a esa extraña sensación de vacío que te embarga cuando revisas las RRSS, ya estás un paso más cerca de dejar de sentirla.

Nunca tengas miedo de pedir ayuda, porque un cambio radical de vida te espera justo del otro lado.

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