Cómo gestiono mis negocios online viajando sin fecha de regreso

Llevar varios negocios al mismo tiempo no es fácil. Menos aún cuando, además, lo haces en movimiento. Viajando surgen muchos imprevistos: mala conexión a internet, dificultad de encontrar sitios para trabajar correctamente, desplazamientos, necesidad de atender gestiones, etc.

Todo esto, además del tiempo que le dedicas al viaje en sí: ir a visitar monumentos, templos o castillos, hacer excursiones, conocer otra gente, salir a cenar/almorzar, moverse de un lado a otro, buscar vuelos y alojamientos...

Hay que aprender a gestionar un negocio digital mientras se viaja para que no afecte a tu día a día y, sobretodo, que disfrutes del viaje.

En este punto debo reconocer que no soy un buen ejemplo a seguir, soy bastante desorganizado y además un poco workaholic, me gusta lo que hago y no me molesta dedicarle horas. Pero he viajado y trabajado suficiente como para tener claro lo que NO debe hacerse y lo que me ha servido.

Organización y gestión de equipo

Lo primero que hay que hacer siempre es organizarse. Las horas del día son limitadas y no quiero pasarlas todas trabajando, vamos a coger una máxima: cuanto menos horas dedicadas al trabajo, mejor. Lo primero que hice, que resultó de grandísima ayuda, fue medir las horas de trabajo. Personalmente lo hago con la herramienta Toggle. 

Cada mes hago un reporte mensual con las horas trabajadas y el dinero gastado que puedes encontrar en el blog de vivedistinto.com.

Medir las horas de trabajo me sirvió para darme cuenta que dedicaba casi 60 horas al mes a mi bandeja de entrada y a tareas que podía delegar totalmente. ¡Una locura! Teniendo en cuenta que normalmente trabajo unas 120 horas mensuales.

Delegar el trabajo y centrarme en producir

Darme cuenta de esto me llevó a tomar una decisión: contratar a una asistente que pudiera realizar muchas tareas que, en realidad, no requerían que las hiciera yo. De esta manera, liberé mi tiempo a las tareas en las que soy indispensable y que son mucho más rentables.

A consecuencia de esto pasaron varias cosas: en primer lugar, desahogué muchísimo mi horario y pude centrarme en realizar el trabajo que hace que mi negocio crezca, escalando resultados. Por otro lado, generé un puesto de trabajo para una persona a la que aprecio. Además, conseguí mejorar mis servicios de atención al cliente muchísimo.

El proceso de agregar colaboradores, a tiempo parcial o completo, lo he ido repitiendo varias veces durante los últimos dos años, al punto de que con mis negocios actualmente doy trabajo de manera directa a otras ocho personas. 

No hacer de hombre orquesta

Cuando comencé con mis negocios online lo hacía todo: diseño web, redacción, gestión de contenidos, SEO, captación de tráfico, diseño de funnels, campañas… En fin, la lista de tareas para un emprendedor digital es enorme.

Con el tiempo me di cuenta que es mucho más fácil delegar algunas tareas. Hay personas especializadas que están dispuestas a hacer una tarea concreta y que, seguramente, lo harán mucho mejor que yo. Porque es su especialidad.

Pero además, me saldrá mucho más barato delegarlo que ponerme yo con ello. Porque los resultados que conseguiré con un trabajo profesional serán mejores y, sobretodo, porque podré dedicar mi tiempo a otras cosas.

Por eso mismo cuando necesito hacer una nueva web hablo con mi diseñador. 

Gestión del día a día viajando.

Muchas veces, por lo que comentaba antes, es complicado tener una rutina de trabajo mientras se está viajando.

Yo trato de dedicar un mínimo de tres horas diarias a trabajar. Para resolver y planificar lo que sea necesario. Concentrando picos de trabajo en algunos días específicos cada semana. Hay días en los que no paro de trabajar, desde que me levanto hasta que me acuesto que no hago otra cosa, aunque voy alternando diferentes trabajos para que no sea tan monótono. La mayoría de ellos son creativos: grabar podcast, escribir, hacer fotografías o grabar alguna Masterclass.

Escoger un buen lugar para trabajar

El lugar donde se trabaja es de suma importancia. A pesar de que yo soy capaz de trabajar en cualquier lado, debo reconocer que no soy igual de productivo en todos los sitios. Cuando tengo distracciones constantes, soy un desastre. Mientras que cuando estoy centrado en mi tarea, soy una máquina.

Viajando he aprendido que es mejor pagar un poco más por el alojamiento si voy a tener un buen sitio para trabajar. Por muchas razones, pero sobretodo porque voy a poder trabajar a deshoras y controlar el ruido que tenga. 

Muchas veces necesito grabar entrevistas o algún episodio del podcast en la noche o muy temprano por la mañana, por el cambio horario de la zona en la que me encuentre. Si tengo que trabajar en una cafetería, me es imposible. Lo mismo me pasa con el ruido, si tengo que grabar algo, no puedo tener cafeteras, platos, gente hablando, música, etc. A mi alrededor.

Es por este motivo que cada vez soy más reacio a dormitorios baratos de hostels y más activo buscando habitaciones privadas con buenos espacios para trabajar. Muchas veces hacer un mix de ambos es muy buena solución.

Trabajo urgente o importante

Esto es importantísimo. Aprender a diferenciar entre trabajo urgente o importante. Como te decía antes, trabajo con muchísimos colaboradores y todos necesitan coordinarse conmigo continuamente. Pidiéndome que haga tal o cual cosa, en la mayor brevedad posible.

Debo reconocer que muchas veces les desespero, porque en algunas ocasiones hago caso omiso a sus peticiones. Porque lo que me piden requiere mucho tiempo y no va a suponer un cambio importante. Casi siempre las cosas siguen su curso y, sencillamente, no pasa nada.

En cambio, trato de dedicar mi tiempo a las cosas que sí que son importantes. Donde se van a dar los cambios de verdad.

Por ejemplo: es mucho más importante contactar a un colaborador grande que va a suponerte una gran venta (y no es urgente) que contestar cuatro correos, revisar una publicación para dentro de dos semanas o atender una llamada de teléfono.

Evitar todas las distracciones posibles.

Si antes decía que el espacio en el que se trabaja es importante, lo es aún más la autodisciplina a la hora de evitar distracciones.

Apagar el móvil, redes sociales y el correo mientras se trabaja es NECESARIO. Lo mismo que cualquier posible distracción que puedas tener alrededor. Si yo estoy trabajando y alguien me pregunta lo que sea, mi cerebro tarda varios minutos en volver a pillar el hilo de lo que estaba haciendo. 

Si encima tengo el whatsapp, facebook o instagram sonando, la productividad de esas horas de trabajo es casi nula. Yo necesito apagarlo todo, enchufarme música que no me distraiga y ponerme a trabajar en la máxima concentración posible.

Planificación de objetivos y oportunidades.

Entender a dónde quiero llegar, planificarlo y aprovechar las oportunidades que voy creando o van apareciendo. Esa es la clave del éxito de mis negocios.

Lo primero que hago es tratar de reflexionar sobre a dónde quiero ir y qué objetivos quiero llegar a tener. Tratando de ser lo más realista posible. Una vez lo tengo claro, lo que me falta es diseñar el camino hacia ello. 

No hace falta que sea el más rápido, ni el más sólido, con que el camino sea en la dirección correcta, es suficiente. Mientras lo vayas caminando, aparecerán atajos y obstáculos, de lo que se trata es de aprovechar los atajos y sortear los obstáculos.

Viajes lentos y pequeñas pausas.

Algo que he aprendido recientemente es que me es mucho más fácil organizarme en viajes más largos y con menos movimiento que cuando voy a varios sitios sin parar. Puede parecer obvio, pero no lo es.

Cuando comienzas a viajar en serio, sin billete de retorno, es muy fácil caer en una rueda de viaje sin fin, donde cada semana, o incluso cada tres o cuatro días, se vaya cambiando de sitio.

Cada vez que te mueves o cambias de sitio supone: buscar alojamiento, buscar transporte, empacar la mochila, gestionar la entrada y/o la salida del lugar y dedicar tiempo en moverte de un sitio a otro. Es parte del viaje, pero supone un desgaste energético y de tiempo importante.

Con lo cual, para mí, es mucho más práctico moverme más despacio y poder dedicar tiempo a mis rutinas de trabajo, puesto que no tengo prisa alguna por volver, ya que el viaje no tiene por qué acabarse nunca.

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