Cuándo anularon la opinión social

El mundo está convulsionado y el futuro es tan incierto que ya nadie se atreve a decir que es imposible que lleguen alienígenas a abducirnos a todos. Ahora es la guerra de Rusia y Ucrania el fenómeno catastrófico del momento.

Personalmente, me encuentro en Nicaragua, donde la narrativa es completamente diferente a la de occidente -también es increíble, inverosímil, poco contrastada y simplista a más no poder-.

Viéndolo desde la barrera, a miles de kilómetros de distancia y en una realidad que no tiene nada que ver, me doy el lujo de pararme a pensar un poco sobre lo que está sucediendo, más allá de la guerra en sí, en la sociedad occidental, polarizada y simplificada en constantes mensajes de odio encubierto donde todo es blanco y negro.

Ahora todos somos expertos en política internacional, historia y geo estrategia. Al igual que cuando comenzó la pandemia nos volvimos expertos en sanidad, vacunas, economía y conspiraciones.

El conflicto de Rusia y Ucrania no es algo nuevo, ni tampoco es una guerra de invasión por el ego de Putin, como trata de vender el relato occidental. Aquí nos dicen que es consecuencia del imperialismo gringo y de la OTAN, que utiliza a países como si fueran marionetas (en eso sí que estoy de acuerdo).

ucraina guerra conflicto

No me voy a poner a justificar nada -ni mucho menos- ni a explicar un conflicto que no entiendo ni conozco suficiente. Pero justamente ahí radica mi reflexión: No lo sé. No busco un culpable y una víctima, porque hay muchas líneas, enfoques y actores que no conozco.

Y es exactamente lo opuesto lo que hace la población occidental: culpar, odiar y amar a víctimas que ni conoce.

Perdón, pero el gobierno de Ucrania no es un gobierno democrático que ama al pueblo y reparte rosas y bienestar. Lleva años bombardeando y hostigando a población civil en el Donbass y otras regiones, llegó al poder en 2014 gracias a una revolución torcida fomentada por occidente en la que grupos neonazis abiertamente tomaron gran parte del control político. ¿Por qué ha habido batallones antifascistas con voluntarios internacionales luchando desde hace casi una década contra ellos? Puedes ver una entrevista a un combatiente español aquí.

Que los medios nos cuentan más mentiras que noticias

A lo que voy es a que los medios de “información” cada vez se asemejan más a los controlados por el “ministerio de la verdad” que predicaba Orwell en su famosísima novela 1984 y nos venden el mismo relato explicado de dos o tres formas diferentes, para que pensemos que tenemos puntos de vista contrastables.

No se ha visto únicamente en los conflictos bélicos internacionales. ¿Os acordáis de la no tan lejana invasión de Libia, Afganistán o el Yemen? Ahí no hablaban de sanciones internacionales, belicismo, víctimas civiles o desastre internacional. Allí el relato era de “democracia, paz, libertad y amistad al pueblo”. Es que tiene cojones la manipulación…

Durante la pandemia ha pasado más de lo mismo, un único relato impuesto que ha conseguido que cualquier voz crítica sea tachada de “los antivacunas” y asemejada a “los terraplanistas”, dando cancha a que la sociedad machaque, margine y señale como irresponsable e insolidario a cualquier persona que no acepte el guion impuesto.

terraplanistas y opiniones

Revolucionarios de Redes sociales

Más increíble aún me parece el atontamiento general que se ha conseguido a través de las redes sociales.

Hablando con un amigo sobre el conflicto y la indignación europea generalizada, imaginábamos a un activista diciendo “Se va enterar Putin, twittearé muy fuerte y pondré el filtro de la bandera.” Convencido de que su acción sirve para algo y calmando así su conciencia rebelde.

Para aquellos que todavía tuvimos una temprana juventud sin redes sociales, en la que ir a una manifestación significaba acabar con moratones entre batallas campales o detenidos, ver a las nuevas generaciones considerarse revolucionarios desde un móvil en el sofá, revuelve el estómago, soy de los que considera que ser joven y revolucionario van de la mano, con los años ya se aprende que no todo es blanco y negro y que hay que ser muy crítico, con todos.

Este concepto se afianzó en occidente durante “la primavera árabe (2010-2012)” en la que, desde el punto de vista occidental, el pueblo derrocaba tiranos gracias a Facebook y twitter. Poco nos dijeron de las protestas masivas, paros nacionales y muertos en las calles, mucho menos hablaron de los millones de dólares que inyectaron algunos estados para avivar y manipular las protestas a su antojo.

Nos mantienen creyéndonos soberanos de nuestro futuro político y social gracias a que podemos “decir algo en las redes” -quiero recordar que en el estado español ya hay condenas de cárcel por mensajes en twitter o Facebook- y que cambiamos las cosas o marcamos la diferencia porque muchos decimos lo mismo y “la unidad hace la fuerza” y recibimos muchos likes como respuesta a nuestros mensajes.

Desde el punto de vista del poder, somos una risa que no causa más problemas que la de perder unos pocos votos, estamos tan domesticados que incluso insinuar una protesta en la calle está mal visto.

medios de comunicacion

 

Mi conclusión: no creerse nada como principio.

No sé cual es la solución a todo este despropósito. Personalmente hace tiempo que me siento tan lejos de la sociedad occidental que ya no me considero parte de ella. De manera totalmente egoísta trato de crear un mundo a mi antojo en el que la libertad prevalezca, ante todo.

Poner en duda cualquier información como principio es un buen comienzo para no tragarse las mentiras con las que nos bombardean a diario, hablar antes de pensar y entender las capacidades analíticas propias también creo que es fundamental.

El mundo se va a la mierda a una velocidad increíble y tratar de cambiar la sociedad es tarea de titanes, quizás la mejor manera sea tratar de cambiar a muy pequeña escala, creando caminos y soluciones alternativas, fuera del pensamiento homogéneo y del control de todo.

1 comentario en «Cuándo anularon la opinión social»

  1. Carles. Si estàs a temps canvia aquesta frase «hablar antes de pensar» segur que vols dir el contrari.
    Totalment d’acord en tot

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