Dejarlo todo para viajar sin fecha de retorno. Entrevista a una pareja que lo ha logrado

dejarlo todo para viajar

¿Sueñas con dejarlo todo e irte de viaje sin fecha de retorno?

Esto es lo que hicieron dos educadores sociales que decidieron coger la mochila y viajar sin fecha de regreso. Ellos son Ovidi y Marta, una pareja catalana que decidió dejarlo todo para irse de viaje.

Viajando conoces a gente interesante

A Marta y Ovidi me los encontré de casualidad en la Laguna de Apoyo, uno de mis rincones favoritos para pasar unos días, un lago en un cráter volcánico de la cadena del Volcán Masaya, el más activo de Nicaragua actualmente.

Coincidimos en el lugar donde estábamos alojados, una especie de resort para mochileros a la orilla del lago y cómo ambos teníamos problemas con la conexión de internet, terminamos hablando.

Me contaron que tienen un blog de viajes donde explican su viaje y sus vivencias. Viajan sin limitación de tiempo. Algo soñado por muchos y practicado por pocos.

Su historia me pareció muy interesante, rápidamente pasó de una buena charla en la noche para terminar al día siguiente con la promesa de llevarlos a vivedistinto.com para que explicaran su historia.

-Antes de comenzar, explicadnos un poco quienes son Marta y Ovidi.

Somos una pareja de catalanes que antes de conocerse ya tenían en mente una ilusión: viajar durante un largo período. El miedo y las metas que nos pusimos, o que de algún modo el sistema te exige, hicieron que durante mucho tiempo ésta idea se mantuviera alejada de la realidad.

Con mucho esfuerzo, conseguimos el ideal de vida que uno suele plantearse: terminar una carrera, ir a vivir juntos en un piso (en nuestro caso de alquiler pero hecho a medida), tener un coche propio y un trabajo indefinido correspondiente a nuestra profesión y con el que realmente nos sentíamos satisfechos y realizados, algo que desgraciadamente no mucha gente puede decir.

Nuestro ámbito de trabajo se enmarca en la educación social, concretamente Marta trabajaba dentro del sistema de protección a la infancia y adolescencia en un Centro Residencial de Acción Educativa y Ovidi atendiendo a la gente mayor en una residencia.

Nuestra vocación siempre ha sido trabajar en la atención de personas, de aquí que siempre nos ha gustado conocer y relacionarnos con personas de distintos lugares, culturas y maneras de ser para aprender de las distintas formas de ver y convivir en el mundo.

Como personas sencillas que somos, no damos mucha importancia a lo material, preferimos hacer salidas a la montaña o a la playa, ahorrar y gastar en aquello que nos aporte una buena experiencia, ya sea tomando algo con los amigos, practicar deporte, hacer un poco de cultura de teatro y cine... pero sobretodo VIAJAR.

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Laguna de Apoyo, Nicaragua.

Dejar el trabajo y comenzar a viajar:

-La mayoría de la gente que ha estudiado una carrera, quiere trabajar en algo relacionado con ello. Antes de iros de viaje, ambos estabais trabajando “de lo vuestro” ¿Por qué decidisteis dejarlo todo?

Para nosotros viajar siempre ha sido una de las cosas que mayor sentido aporta a nuestra vida. El explorar y conocer nuevos rincones de la tierra junto con las personas que conviven en ella es algo que nos apasiona y nos encanta.

Por ello siempre hemos sido de los que trabajan y ahorran durante 11 meses para viajar uno. Con impotencia hemos vivido esta sensación durante los últimos años en los que hemos esperado con impaciencia un mes concreto que al final llega y a pesar de que se amortiza, la sensación expira en cuestión de unos días del regreso, y vuelta a empezar con tu rutina.

No solo esto, sino que, al ser consciente de que solo tienes un mes para visitar un país, debes de acelerar tu ritmo para intentar ver cada rincón, a tal nivel que al final nunca acabas de sentir la magia del lugar, de integrarte, de vivirlo y exprimirlo con todos tus sentidos.

Por otro lado, a nivel personal nos encontrábamos en un momento muy estable pero con ganas de dar un paso más, pues también hay que decir que somos un tanto ambiciosos y siempre buscamos nuevos retos a los que enfrentarnos.

Era el momento en el que tocaba decidir hacia donde ir: opositar para escalar en nuestro puesto de trabajo, comprar un piso y dejar de regalar el dinero al dueño del nuestro, formar una familia como ya a nuestra edad parece corresponder... en general, dar respuesta a todo aquello atado a lo que el sistema en el que vivimos te hace creer que necesitas para ser feliz.

Y no negaremos que es tentador y que nos gustaba la vida que teníamos y la idea de progresar en ella de algún modo, y tal vez serán éstos mismos retos los que nos seduzcan a la vuelta, pero todavía había otra opción un tanto más arriesgada, pero altamente atractiva y persuasiva.

Después de plantearnos todo esto, pusimos sobre la mesa aquello que siempre nos rondaba por la cabeza: viajar por el mundo durante un largo período. Éramos conscientes que si encarrilábamos la vida hacia la estabilidad nos despedíamos de éste sueño.

Tuvimos una conversación bien larga dónde plateamos todas las situaciones. No fue fácil, ya que significaba romper con todo lo que habíamos construido, el miedo estaba presente en cada latido, la incertidumbre nos acechaba por completo: ¿Haremos lo correcto? ¿Seguro que es esto lo que queremos? ¿Cómo se lo tomará la familia? ¿Qué haremos con los coches, los muebles, los trabajos...? Y la gran pregunta... ¿Y a la vuelta qué?

Mil y una preguntas se nos pataleaban, y después de intentar responder una, detrás salían mil más... pero al final siempre salía el... ¿Y por qué no?

¿Qué da más miedo: Probar de hacer lo que uno quiere, o bien llegar a una edad en la que te das cuenta de que ya nunca podrás hacer aquello que habías deseado? Como dicen los raperos Dúo Kie: “Es mejor arrepentirse de cada cagada que no hacer nada en toda la vida por miedo a cagarla

A medida que uno se va haciendo mayor las responsabilidades y obligaciones aumentan, y no había otro mejor momento que ese. Vimos que el sueño de nuestra vida se nos presentaba a la puerta y debíamos de abrirla. Para algunos podía ser una locura difícil de entender, para nosotros, la mejor decisión que hemos podido tomar en la vida porque ¿De qué sirve tener alas si vives en una jaula?

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Marta y Ovidi

Viajar por América Latina.

-¿Por qué decidisteis viajar por América Latina en lugar de otro destino?

Lo cierto es que cuando ya teníamos claro que nos marchábamos, todavía tardamos un tiempo en decidir hacia donde, aunque tampoco era lo más importante pues todas las opciones, aunque muy diferentes entre ellas, tenían mucho que ofrecer.

A menudo mirábamos el mapamundi, repasándolo como dos niños que juegan a viajar desde casa. 

Lo que teníamos claro es que descartábamos toda la parte del hemisferio norte y nos centraríamos en las zonas del sur por el clima cálido, la oferta natural y los precios bajos, así que la disputa de destinos rondaba entre américa latina, África y sureste asiático, o incluso cabía la posibilidad de combinar algunos de ellos.

Cada lugar tenía sus pros y sus contras así que fuimos decidiendo mediante el descarte; En la mayoría de países de África y Asia debes pagar un visado antes de entrar, cuestión que implica un gran gasto extra. Además parecía que en África era bastante difícil moverse por tierra, algo que nosotros queríamos hacer en nuestro viaje, pues aparte de que los vuelos siempre serán más caros que la vía terrestre, la experiencia de cruzar países de la forma más tradicional siempre sería más enriquecedora.

Llegamos a la conclusión que a nivel económico, América Latina nos beneficiaba a la hora de movernos ya que sus países no requieren de visado y las combinaciones con transportes locales son relativamente fáciles y baratas. También la vida en general suele ser bastante sencilla en la mayoría de países, de aquí que con una buena gestión de nuestro presupuesto podíamos vivir con poco capital.

Luego también valoramos mucho la cultura como parte atractiva del viaje. Su historia, sus tradiciones, muchas de ellas indígenas, y su manera de ser, parecía que avivarían en cierto modo la experiencia.

Además existe algo que nos une y que facilitaría nuestra integración social: el idioma. Para nosotros es tanto o más importante poder aprender de su historia, hábitos, costumbres, maneras de pensar y ser que ver las maravillas naturales que puede haber en sus lugares de origen. Y esto sólo lo puedes conseguir hablando con ellos.

Es cierto que el inglés a veces puede permitirte conseguir estos conocimientos pero nunca nos permitiría conectar del mismo modo y llegar a alcanzar la misma riqueza que se extrae de largas conversaciones sobre temas de muchos ámbitos con una jerga coloquial.

Así que el destino estaba echado: nuestro rumbo partiría hacia América Latina, donde además, teníamos algunas visitas pendientes para reencontrarnos con viejos amigos.

Viajar y llevar un blog.

-¿Qué os hizo comenzar el blog de viajes?

Cuanto más pasan los años, más te das cuenta de que muchas de las vivencias que vivimos a lo largo de nuestra vida se olvidan. Inmortalizar los momentos a través de la fotografía y de grabaciones de vídeo es una buena manera de recordarlos, y mejor aún lo es acompañarlos de textos que te permitan trasladarte en aquellos lugares en donde sentiste fuertes emociones.

Hacer algún tipo de “cofre de recuerdos” es la forma de asegurar que no caigan al olvido y de que una vez a la vuelta del viaje, puedas seguir viajando de algún modo, aunque sea hacia el pasado.

En nuestro primer viaje a Venezuela decidimos hacer un diario compartido que fue una buena e interesante experiencia, aunque un poco esclava si quieres escribir sobre una parte importante de lo que vives y además le sumas lo que piensas y sientes.

En el segundo a Vietnam optamos por decantarnos por la fotografía y recoger de forma escrita sólo aquellos conocimientos más técnicos que nos parecían interesantes como pequeñas explicaciones de las visitas, curiosidades del país, algunas palabras de otros idiomas, etc.

A la vuelta hicimos un bonito álbum de Hoffman donde plasmar las fotos acompañadas de esas breves explicaciones, aunque descartando la parte más sentimental o reflexiva.

Pero en un viaje tan largo... ¿Cuantas libretas íbamos a cargar si queríamos hacer un diario? Además... ¿Quién vuelve a leer un diario larguísimo, desordenado y sin apenas una imagen que acompañe el recuerdo del texto? Y si nos decantábamos por el álbum... ¿cuántas horas pasaríamos para seleccionar las fotos de un año de viaje? ¿O cuanto pagaríamos si hacíamos uno de cada país? Y ¿Dónde quedaría la parte más vivencial, experimental, dónde estuviera nuestra “voz” hablando sobre ello?

Así que consideramos que hacer un blog era una buena manera de plasmar un sueño, un recorrido en el que viviríamos mil y una experiencias en distintos lugares. Sería un tiempo muy intenso que merecía ser recordado, ¡¡¡No siempre vas a vivir algo así!!! Y el blog nos permitía combinar escritura, fotografía y vídeos de una forma libre, plasmar exactamente todo lo que quisiéramos, sin gastar papel, cargar libretas, ni reventarnos el presupuesto imprimiendo fotos en un álbum que acostumbra a quedar lleno de polvo en la estantería. Y lo más importante... el blog nos permitía contarlo “in situ” sin tener que esperar al regreso con las experiencias amontonadas y casi olvidadas...

Además, también existía una gran causa que nos invitaba a dedicarle un tiempo a la escritura. A parte de que es algo que nos gusta, y también un nuevo reto de aprendizaje, sobretodo siendo compartida, éramos conscientes de que era la mejor manera de ofrecer a nuestros familiares y amigos a que viajasen con nosotros.

El hecho de marcharnos suponía una difícil decisión mayormente porque sabíamos que generaría a las familias (al menos a las nuestras) una sensación implacable de tristeza y miedo, así que el blog era una buena herramienta para que se sintieran cercanos y pudieran seguir todas nuestras vivencias.

Leernos podía hacer que se pusieran en nuestra piel para entender el sentido de nuestro viaje, conocer nuestra nueva rutina, aprender también de nuestros aprendizajes, ver lo mismo que nuestros ojos e incluso si la escritura era buena, sentir lo que nosotros podríamos sentir.

Finalmente, vimos que el inicio del blog podía ser el mayor autoregalo de nuestro gran viaje.

Por qué comenzar un blog de viajes:

-¿De qué os ha servido tener un blog de viaje durante vuestro recorrido?

A parte de ser nuestro “cofre de los recuerdos” y el informante a los familiares y amigos, el blog está siendo un compañero más de viaje pues es como un interlocutor más entre nosotros y un confesionario donde volcamos aquella parte más sensible de nuestras vivencias, siendo como un espejo que nos tienta a explicar lo vivido desde un punto más abstracto, impalpable, interior.

Describiendo aquello para lo que no hemos sido educados a pensar, reflexionar, y mucho menos a describir: todo lo que hace referencia al campo de las emociones.

Puede parecer algo ridículo pero es como decir que captamos las experiencias a través de los sentidos y expulsamos los sentimientos de tales experiencias mediante el blog.

Porque es el blog el que nos hace situarnos en ésta posición más reflexiva respecto a lo vivido, profundizar en la vivencia del lugar e intentar describir todas esas situaciones inefables que te vas encontrando, de aquí el nombre y reto del blog, “Narrando lo Inefable”,  “explicando aquello que no se puede explicar”. Cómo decía Gabriel García Márquez: “el escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar”

Hemos reafirmado que la escritura te abre un campo de aprendizaje que no sólo nos ha hecho mejorar en vocabulario, ortografía y gramática en una lengua que no es la nativa, sino que además supone un refuerzo del aprendizaje inicial de la misma experiencia. Es lo que el psicólogo y pedagogo David Ausubel define como “aprendizaje significativo” en su “teoría de la asimilación”. Escribir sobre una vivencia no sólo te hace recordarla, sino también hacer un trabajo de introspección al cuestionarla pensando acerca de ella y conectarla con lo que sientes para después hacer el trabajo inverso de extroversión tratando de sacarla hacia fuera describiéndola. Al hacer éste ejercicio los nuevos conocimientos se integran en los viejos y los hacen más estables y completos a la vez que los integras apostando en su almacenamiento. De éste modo puedes triplicar la experiencia del viaje: cuando la vives, cuando la escribes y cuando la lees.

Uno de los grandes frutos que recogemos del blog es la recopilación de la historia que empezamos hace ya seis meses.

 Muchas veces entramos en él y nos atrapamos leyendo, mirando fotos o videos de lo que hemos estado viviendo durante todo este tiempo. A medida que lo repasas te genera como una especie de melancolía por todo lo vivido, y un tanto de orgullo por haber visto que aquello que en un principio parecía una utopía, ahora tiene un sentido muy real. Recordamos las personas que han enriquecido la experiencia de un lugar y nos damos cuenta de la intensidad de todo lo vivido, y lo rápido que se puede marchar si no buscas cómo recordarlo.

Durante el viaje también vas conociendo a mucha gente con la que estableces grandes vínculos. El blog nos ha permitido sentir la despedida un poco menos amarga ya que a través de él nos pueden acompañar en el trayecto. Así pues, no sólo nos sigue nuestra familia y amigos sino que los que vamos haciendo por el camino también pueden estar a nuestro lado.

Así pues, de algo que sólo esperábamos que fuera nuestra libreta, nuestro álbum y nuestras señales de humo para la familia, “narrandoloinefable” está siendo nuestro cuaderno de bitácora, el compañero de viaje en nuestra parte más espiritual y una nueva forma dónde conectarnos también como pareja, escribiendo conjuntamente este sueño que nos está enamorando todavía más.


Países a visitar por América Latina:

-¿Qué países habéis visitado durante vuestro viaje y cuales vais a visitar?

Aterrizamos en Cuba y pasamos allí 21 días cruzando la isla des de la Habana hasta Santiago de Cuba, regresamos a la Habana y agarramos un vuelo hacia México, y desde allí todo el viaje ha sido por tierra viendo el sur del país desde la Península de Yucatán hasta Chiapas durante un mes y medio.

Luego en Guatemala estuvimos dos meses haciendo un proyecto propio en una comunidad del norte y guardando otros diez días para conocer otros lugares del país. El Salvador fue el siguiente destino dónde pasamos una semana en una comunidad en casa de unos conocidos. Luego pasamos Honduras de largo, debido a su compleja situación política y social, y ahora llevamos casi un mes recorriendo Nicaragua y con previsión de llegar a Costa Rica en unos días, donde nos espera la familia para pasar juntos las navidades.

A partir de ahí, los tiempos y los destinos son todavía inciertos, el tiempo de viaje depende de muchos factores, principalmente el económico, y el rumbo en cierto modo también, pero nuestra idea es llegar hasta Bolivia por la parte del Pacífico, pasando por Panamá, Colombia, y Ecuador, aunque en función de cómo nos sintamos y el capital del que dispongamos no descartamos cruzar a Asia y recorrer parte del sur, tal vez puede ser interesante darle un contraste al viaje... ¡Es difícil saber por dónde nos llevará el camino!

-¿Cuál es el país que os ha impresionado más?

Es la pregunta que más nos hacen y también la más compleja de responder. Cada lugar tiene su propia magia, hay destinos en los que ya esperábamos encontrar algo  especial y otros que nos han sorprendido realmente, pero ciertamente de todos ellos nos hemos llevado buenas vibraciones y de cada uno podríamos destacar lo que para nosotros resalta positivamente:

No podía haber mejor inicio para el viaje que Cuba: un país muy distintivo y peculiar digno de ser visitado si se busca una experiencia distinta en una isla muy familiar. Por ello nos quedamos con el calor de su gente, bailando por todos los rincones y con muy buena fe detrás de todas sus intenciones. Gente humilde y abierta, sonriente y con muy buen “feeling”

México nos dejó bien sorprendidos por la variedad de riqueza natural que abastece. Rompiendo los estereotipos de “país peligroso”, por lo menos el sur, nos permitió disfrutar con toda tranquilidad de playas paradisíacas, zonas selváticas repletas de ruinas mayas que esconden una interesantísima historia, y sobre todo los cenotes, piscinas naturales de agua dulce bien distintas pero conectadas subterráneamente entre sí y con una vegetación increíble dentro y fuera del agua cristalina que los rellena.

En cuanto a Guatemala cabe decir que va más allá de un destino más para nosotros, pues allí pudimos convivir con la gente de la comunidad Primavera del Ixcán, un pueblo rural superviviente y con una capacidad de superación y lucha tan grande como la de recibir a cooperantes, como nosotros. Allí pudimos llevar a cabo un proyecto educativo creando un Espacio Juvenil que no sólo fue superado con éxito por sí mismo, sino que para nosotros fue un gran aprendizaje como educadores y también como personas.

Del Salvador no podemos hacer una valoración objetiva pues sólo pasamos una semana en el país, pero sí podemos contar que es notable la mejora que ha experimentado el país respecto a las maras en los últimos años, aunque eran aterradoras las historias que escuchábamos.

Respecto a nuestra experiencia fue muy interesante convivir en una casa dónde su mayor fuente de ingresos es el ganado. De ésta forma aprendimos mucho sobre las vacas y la vida de granja, gente que se levanta a las cuatro de la mañana para ordeñarlas e ir a vender la leche, llevarlas al terreno del pasto, cortar maicillo para alimentarlas, y traerlas antes de que caiga el sol.

Y respecto a Nicaragua debemos decir que nos ha sorprendido mucho, quizás porque traíamos una concepción bien errónea del país, llamémosle prejuicios o desinformación, pero esperábamos encontrar un país en la línea de los que habíamos visto hasta ahora: infraestructuras pobres, mayor presencia indígena, grandes plantaciones de maíz y tortillas en todas las comidas, devaluación de la moneda...

Por el contrario nos hemos encontrado con un país con la cabeza levantada y en visible crecimiento económico (aunque tal vez a la misma altura que su corrupción), con potentes infraestructuras tanto en las viviendas cómo sobre todo en las carreteras, bastante oferta culinaria y con un notable foco de turismo, por lo que encuentras hasta los letreros de pequeñas tiendas en inglés y podrías vivir en el país sólo pagando con dólares, si quisieras.

Tal vez nuestra visión tiene que ver con el hecho que no hemos explorado la parte norte-este del país y allí la situación sea distinta. Lo que seguro que es cierto es que Nicaragua es un destino fácil para “todos los públicos”, quizás tan espectacular en vegetación como otros países vecinos como Costa Rica, pero sin un “estatus” que le condicione a encarecerlo todo.

Éste sería un súper resumen de lo que para nosotros y en nuestro viaje, ha destacado más de cada país, pero en cada uno hemos vivido muchísimas situaciones de todo tipo, ¡tantos momentos inefables como para llenar un blog!

Pero... si tuviéramos que quedarnos con un momento, tal vez sería la noche de nuestra despedida en la Comunidad de Guatemala. Después de dos meses de intenso trabajo con los jóvenes, como muestra de agradecimiento, nos sorprendieron con una cena que les trajo todo un día de cocina para hacer los cien tamales para todo el grupo. Después salimos al exterior, hicimos un círculo alrededor del fuego donde nos sentamos medio abrazados, cantando canciones que se alternaban con palabras de valoración y despedida, mientras las nubes despejaban el cielo para mostrar la noche estrellada de luna llena.

Lugares para visitar en Centroamérica:

-Desde vuestra experiencia, ¿Qué rincón de Centroamérica creéis que no se puede perder alguien que esté viajando por la región? ¿Y por qué?

Ésta es otra pregunta difícil. De cada uno de los países que hemos recorrido podríamos recomendar muchos lugares, y existen otros muchos más que también son interesantes y no hemos visitado. Las recomendaciones que podríamos hacer posiblemente están en cualquier guía o blog de viaje, y los que no están en ellos son mágicos precisamente por ello así que no vamos a quitarles esa magia.

De todas formas, al final no son los destinos los que hacen impresionar a uno, sino las experiencias que se viven en los rinconcitos de cada uno de ellos. E incluso una misma vivencia en un mismo lugar nunca será lo mismo para unos y otros.

Así que nuestra recomendación es buscar esas experiencias, intentar convivir con la gente del lugar y sobretodo aprender de lo que te pueda aportar cada lugar: si es un sitio que viven del maíz, ve a ver las parcelas, intenta cortar con un machete, haz tortillas y ásalas tú mismo en el comal.

Si viven de las vacas intenta ordeñar una, bebe la leche e intenta aprender a hacer queso, por ejemplo. Aun así, intentando vivir humildemente y hacer vida de mochila, hay veces que merece la pena ponerse la gorra de turista e ir a ver los sitios “turísticos” porque aunque parece que siempre intentamos escapar de éste concepto, si son turísticos es porque alguna maravilla esconden, y por ir de mochileros tampoco vamos a ser estúpidos y perdérnoslos ¿no?

Aún así, podríamos elegir uno de los sitios de los que salimos maravillados por sus paisajes, calma y tranquilidad. Montebello son unos lagos al sur de México, casi a la frontera con Guatemala dónde puedes dormir en una cabaña de madera justo delante del lago Tziscao y ver en su agua calmada el mismo reflejo de las montañas que lo rodean. Es un sitio perfecto para desconectar y sentir la calma del lugar, hacer excursiones, bañarte, leer o descansar.

Viajar de mochilero por América Latina.

-Vosotros viajáis con una mochila cada uno y tratando de economizar lo máximo posible. ¿Qué tal es la experiencia de viajar de mochilero por Latinoamérica?

Pues la verdad es que fue muy buena decisión pues como hemos dicho, estamos muy satisfechos con la experiencia. En Latinoamérica (por lo menos de momento) puedes dormir por entre 5 y 8 dólares fácilmente y comer por entre 1 y 4 si te lo montas bien.

Los transportes locales son muy económicos y puedes cruzar un país empalmando de autobús en autobús con muy poco presupuesto. Además hay muchos sitios donde aparte de dormir, puedes cocinar y eso te soluciona mucho el presupuesto del día.

Por otro lado también hay opciones que todavía abaratan más el coste y le añaden mejores experiencias al viaje si hacer couchsurfing (nosotros lo hemos usado muchísimo, sobretodo en México) o te instalas en algún rincón a hacer algún voluntariado a cambio de comida i/o alojamiento.

Qué llevar en la mochila para viajar por Latinoamérica:

-Desde vuestra experiencia, ¿Qué recomendaciones le daríais a alguien que está planificando un viaje por América Latina para llevar en la mochila?

Bueno, teniendo en cuenta que la mochila se convierte en tu casa andante, lo que va dentro de ella es algo bastante personal, aunque es importante hacer un buen filtro y dejar los “por si acaso” en casa. Aquí van cuatro orientaciones básicas:

Mochila: es tu casa a partir de ahora así que busca una confortable y a poder ser que tenga una cremallera de arriba abajo, facilitará la pesada tarea de hacerla y deshacerla, que vas a hacer muy a menudo. Con una de 60-75L es más que suficiente. Es importante llevar otra de “combate” complementaria para las excursiones o salidas diarias, dónde llevar lo más necesario o importante.

Ropa: 4 bragas/calzoncillos, 4 camisetas y un par de pantalones, algunos largos o desmontables y también  alguna camiseta de manga larga. Algo de abrigo (un polar o paraviento) , impermeable/capelina y bañador. No olvides tu pastilla de jabón, lavar a mano te ahorrará mucho dinero.

Calzado: el calzado es importante pues siempre vas a llevar uno puesto y no puedes traer demasiados recambios ya que ocupan mucho, sobre todo si usas un 45 como Ovidi. El tipo de viaje condicionará el calzado, si vas a frecuentar muchas ciudades no es lo mismo que si pretendes hacer rutas de montaña o si eres un amante de la playa.

Para algo polivalente lo mejor es traer unas deportivas que no tengan suela plana, unas chanclas de dedo para ducha y playa, y unas sandalias cerradas de travesía con una buena suela de tacos, te servirán para ríos y montaña si te pones un buen calcetín debajo.

Kit reparación básico: aquí van varias cosas que serán tu “caja de herramientas”, así que con poca cantidad ya es suficiente: hilo de tender y cuatro pinzas, cinta americana de la pequeña, un par de imperdibles, hilo negro y aguja de coser, mechero, tijeritas, navaja, rotulador permanente (es útil para marcar tus cosas, por ejemplo tu comida en las neveras de hostels), y un candado, seguro que usarás taquillas en más de una ocasión.

Neceser y botiquín: lo básico y necesario. Pensar que a no ser que vayáis a una isla desierta, casi siempre podréis comprar lo más común. Evitar traer cacharros que se usan una vez al mes como máquinas depiladoras que pesan mucho y para las chicas recomendamos usar copa menstrual y llevar algunos tampones complementarios. ¡Añadir también antimosquitos!

Dormir: casi siempre vas a encontrarlo en dónde duermas, pero siempre está bien traer un saco o saco sábana (a gustos y temperaturas), mosquitera si vas a zonas selváticas-tropicales, y en nuestro caso hemos traído también unas esterillas hinchables que ocupan poco y nos han sido muy útiles en algunos couchsurfings. Hay gente que trae también una hamaca pero nosotros todavía esperamos el momento de usarlas así que por nuestra experiencia no las recomendamos. Ah! Una cojinera ocupa poco y te dará un poco de higiene y confort en según qué antros duermas.

Complementos de turista: gafas de sol, crema, gorra y cámara (aunque si no eres muy aficionado a la fotografía con el móvil puede bastar)

Entretenimiento: esto sí que va a gustos de cada uno pero algo bueno de éste tipo de viajes es que vas a tener tiempo para hacer esas cosas que nunca tienes tiempo de hacer, es un buen momento para explorarse.

En nuestro caso contamos con un libro (que podrás cambiar cuando  lo termines), un librito de mandalas y algunos colores, juegos de cartas, algunos hilos para hacer pulseras y un pequeño portátil que compramos de segunda mano para pasar las fotos, escribir el blog, ver series, y desarrollar los proyectos de voluntariado.  Si vas a zonas de playa y te gusta bucear, un tubo y unas gafas de piscina serán suficientes y ahorrarás mucho en alquileres.

Comidas: una de las cosas que más útil nos está siendo es una fiambrera de acero, convertible en olla-sartén. Dos de las tres comidas diarias las hacemos nosotros mismos así que aparte de guardar la comida, también nos permite cocinar a fuego. ¡Un gran invento!

Y cuanto menos valor lleves encima, ¡menos riesgos y preocupaciones vas a correr!

Vivir viajando:

-Mucha gente sueña con vivir viajando. Vosotros que lleváis ya varios meses viajando, ¿Os gustaría poder vivir así? ¿Creéis que es posible vivir viajando?

La verdad es que estamos disfrutando mucho de éste viaje y en el camino hemos conocido a mucha gente que vive de ésta forma, la verdad es que es muy tentador y atractivo, pero a pesar de que no es tan costoso como parece, siempre necesitas de un mínimo capital para poder hacerlo. Respecto a esto hay que decir que sí es posible, pues hay muchas formas de poderlo llevar a cabo:

  1. Ahorrar durante un largo tiempo y luego disfrutar del viaje: aunque tarde o temprano esos ahorros se van a terminar. Una opción que hace mucha gente es elegir destinos donde trabajar duro durante un tiempo con elevados sueldos, como puede ser Australia, y salir a viajar gastando esos ahorros, después volver a la temporada de trabajo y así consecutivamente.
  2. Buscando formas de viaje sustentables: viajar realizando estancias para trabajar o bien a través de intercambios. Hay opciones que te permiten trabajar a cambio de alojamiento y comida como son los voluntariados o bien plataformas como workaway, entre otras.
  3.  Generar ingresos pasivos: ésta opción era bien desconocida para nosotros hasta que conocimos a Carles y, después de ver todo su trabajo detallado en la página web y el blog, hemos visto una posibilidad real de conseguir ingresos de una forma alejada del trabajo convencional, muy interesante por la independencia y libertad que te puede ofrecer y perfectamente combinada con una vida de viajeros.

Tal vez esta opción, que parece muy utópica, puede ser el futuro para una sociedad donde los puestos de trabajo están en período de extinción. Si no hay trabajo...  ¿Por qué no crear uno propio?

Dejarlo todo para viajar:

Desde la experiencia de haberlo hecho, ¿Consideráis que es una buena opción? O quizás ahora preferiríais viajar solamente en vuestro periodo de vacaciones y mantener “un puesto de trabajo convencional”?

De las opciones anteriores nosotros combinamos las dos primeras: primero ahorramos mucho en nuestro puesto de trabajo en Catalunya para luego salir a viajar, y después, en el mismo viaje hemos aprovechado las oportunidades que ofrece el couchsurfing y el voluntariado. Al conocer la tentadora tercera opción, no negaremos que nos hemos planteado explorarla, más allá del viaje, contar con ingresos pasivos es una opción que puede ser interesante también en una vida “normal”, o tal vez como algo paralelo y compatible con un trabajo convencional.

Por supuesto que es una buena opción, pero lo cierto es que no es la nuestra. Al partir de nuestro viaje teníamos una cosa clara: marchábamos para volver.

Si bien el dinero (venga de donde venga) es imprescindible para vivir en la sociedad de hoy, tampoco es el mayor condicionante para nosotros pues hay todavía cosas más imprescindibles que pasan por delante. Nosotros queríamos volar, y lo estamos haciendo, vivir de otra forma sin rumbo, sin presiones, conocer lugares, personas, aprender de ellos, pero también es cierto que el viaje no ha sido para nada una huida de nuestra vida “real”, pues la verdad es que nos mostrábamos satisfechos con ella, incluso felices.

El sentido de emprender éste viaje no era romper toda nuestra estructura de vida, sino cambiarla por un tiempo y volver con más aprendizajes y experiencias para construirla de nuevo todavía con mayor fuerza.

Emprender el viaje ha sido, tal vez, la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida y deseamos seguir viéndola con tan buena energía, pero también somos gente de raíces, amamos nuestra tierra de mar y montaña, nuestro clima de cuatro estaciones, nuestra dieta mediterránea y a pesar de que hemos aprendido a vivir sin muchas cosas, no podríamos vivir sin lo más importante para nosotros: nuestra familia y nuestros amigos.

Así que disfrutaremos todo lo que podamos de ésta experiencia y a la vuelta si, volveremos a un trabajo convencional, quizás en otro ámbito pero dentro de la educación social, porque es lo que hemos elegido y lo que nos satisface a pesar de que, a veces, también sea muy duro. Y por supuesto seguiremos viajando cuando podamos, aunque por períodos más ajustados, pero aprovechando para descubrir otros lugares y a poder ser, acompañados por nuestros hijos.

About the Author

Hace años comencé a caminar hacia la vida que yo quiero. Aprendiendo a ser dueño de mi propio destino y rompiendo las barreras mentales que nos han sido inculcadas. Llevo suficiente tiempo trabajando y acumulando experiencias para conseguir lo que considero la Libertad. Soy emprendedor y fotógrafo. Tengo varios negocios online que funcionan bien y quiero compartir contigo la información que creo que puede serte útil.

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