Jackson, el ciego que teje sueños.

¿Ciegos tejiendo hamacas o sordos que han abierto una Cafetería? Cuando eliminas tus límites mentales, te das cuenta de que eres capaz de todo. Esto es lo que hacemos en el Centro Social Tío Antonio, en la ciudad colonial de Granada, Nicaragua.

Entrevista a Jackson, del centro Social Tío Antonio.

En el podcast de hoy te traigo una entrevista muy especial para mí. La de mi amigo Jackson, del centro Social Tío Antonio, donde me he pasado casi los últimos seis meses. Proyecto del que me siento parte y por el que merece la pena luchar.

Quedarse ciego a los 18 años.

No nos podemos ni imaginar lo que esto supone para una persona. Perder completamente la vista sin remedio. Después de haber cumplido los 18 años, Jackson comenzó a tener unos dolores en el ojo, al poco tiempo,  le diagnosticaron desprendimiento de retina y perdía totalmente su visión.

Un problema así, te cambia la historia de tu vida.

Así lo describe Jackson. Perder algo tan importante como la visión hace que tu historia cambie totalmente. Que tu vida se corte y tengas que empezar de nuevo, con unas limitaciones y capacidades diferentes a lo que has vivido hasta ese momento.

En el campo nicaragüense eso se traduce a una imposibilidad total de hacer algo. Ni lo más mínimo para poderse sentir realizado. A una frustración completa.

Conoció la labor del Centro Social Tío Antonio por la televisión Nicaragüense.

De casualidad, un día en una entrevista televisada que le hacían al Tío Antonio, Jackson descubrió que existía el proyecto del Centro social y llegó con su familia para conocerlo.

A los pocos días, se integró en la actividad diaria del centro. Poco a poco aprendió, de la mano de otro ciego, a tejer hamacas. Lo que se convertiría en su próxima profesión.

Lo más importante del Centro Social Tío Antonio.

Cuando la gente visita el centro y conoce lo que hacemos, muchas veces tiende a pensar en que la parte importante que se hace aquí es la del sustento económico de las personas con discapacidades, para ayudar a sus familias.

Hay que entender que por la idiosincrasia nicaragüense, para una familia humilde es muy complicado económicamente afrontar la manutención de una persona discapacitada.

Pero lo que tratamos de transmitir y lo que es realmente importante aquí es el empoderar de nuevo a estas personas. Porque son personas, es una realidad de Nicaragua y de todo el mundo. Y en países como este, es muy complicado para ellos reincorporarse a la sociedad, quedando destinados a la marginación social.

Con el trabajo, se les da la oportunidad en la vida que se les estaba negando.

Desde el emprendimiento, con el ejemplo y la lucha diaria, el Centro Social Tío Antonio ha demostrado ser una solución autogestionada para una problemática social. No solo con personas con discapacidades, sino también con personas en situaciones muy extremadamente difíciles.

Ser el ejemplo de lo que quieres para el mundo.

El trabajo del Centro Social ha servido de ejemplo mundial. Literalmente. Son varios años ya y han tenido logros muy grandes: entrevistas en canales de televisión tan importantes como la CNN o en el periódico del New York Times, charlas en varias universidades de Estados Unidos... e incluso tejieron la hamaca para el papa de Roma.

El Café de las Sonrisas

Fue el primer negocio de América en el que toda la cadena estaba formada por personas sordas, desde el cocinero hasta el mesero. Ha ganado reconocidos premios internacionales e incluso sirvió de ejemplo para un proyecto idéntico en la India.

cafe de las sonrisas

la cena de despedida que hicimos en el café de las sonrisas

Acabamos de estrenar web del Centro Social Tío Antonio.

La superación como filosofía de vida

Cuando conoces esta gente y te empapas de lo que hacen, es imposible no tener empatía  con ellos. Sobre todo cuando se viene de occidente, de donde la vida es fácil. De donde los problemas son chorradas cuando los comparamos con estos.

irma y rodolfo del café de las sonrisas

irma y rodolfo del café de las sonrisas en su humilde casa.

He compartido decenas de charlas en la noche con Jackson, que después de cenar descansa en una hamaca. Y nunca, ni una sola vez, he visto un solo pellizco de derrota en él. Ni lo más mínimo. Siempre, absolutamente siempre, me lo he encontrado sonriendo, haciendo bromas y “jodiendo” como decimos en Nicaragua. Con ganas de comerse el mundo, conociendo sus limitaciones pero sin sentirse desafortunado por su condición.

El aprendizaje que hay que sacar de Jackson.

Para mí, el aprendizaje más importante de todo esto es que no hay excusa posible que valga para hacer lo que queremos en nuestra vida.

El mayor problema del mundo es de actitud, cuando te das cuenta de tus capacidades, entiendes que puedes lograr lo que te propongas.

cafe de las sonrisas

haciendo el indio después de la cena de despedida con los nietos del tío Antonio. Aquí me tenéis al más puro estilo Ter Stegen

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